Weligton deja el panorama aún más negro

Después de la enésima derrota del Málaga en Liga, el equipo se complica seriamente la permanencia. Tras el 1-0 en Almería, los albicelestes le dan vida al equipo de Lillo, que respira en la décima posición de la tabla. El trabajo del técnico ha sido inmejorable. La recompensa: rozan la salvación.

Por su parte, el Málaga da un paso atrás. El partido ante el Barcelona pareció ser un espejismo. No era un partido de su Liga. Había que centrarse en otros. Xerez y Almería sí pertenecen a la Liga del Málaga, y ambos se llevaron los tres puntos. La parte baja de la tabla vuelve a comprimirse.

Esa agonía que le resta por vivir al Málaga la tendrá que ver Weligton desde la grada. El central brasileño se lesionó ayer y se perderá lo que queda de temporada. Una rotura en el maleolo posterior de su pie izquierdo le mantendrá inmovilizada la zona durante las próximas 5 semanas. Tras la recuperación posterior, el ’3′ no llegará a tiempo. Con esta enésima baja, al Málaga solo le queda el canterano Iván como central puro. El técnico tendrá que elegir entre desplazar a Jesús Gámez o volver a probar con Juanito en la zaga.

Si decíamos que para el Barça y Madrid cada partido es una final, no lo es menos para el Málaga. La Rosaleda debe ser un fortín y para ello hay que empezar ganando al Villareal el próximo fin de semana.

¿Nuevo entrenador = victoria asegurada?

Entre los dichos más populares del fútbol español se encuentra aquel que dice que con nuevo entrenador en el banquillo, el equipo se asegura la victoria. Al menos, que evita la derrota. No tiene ninguna base empírica ni tampoco creo que las estadísticas totales lo confirmen muy vehemente. Quizá ya pueda más el poder de ese dicho, la creencia, la tradición… Aspectos todos que inciden en la moral y la motivación.
El último caso lo hemos visto esta jornada, con Lillo estrenando el banquillo rojiblanco. El Almería venció 1-0 al Xerez. In extremis, casi con el partido concluido, Juanma Ortiz hizo valer su primer gol con la elástica almeriense para dar el primer triunfo a Lillo. En este caso se cumple la hipótesis. Sí, jugando en casa; y sí, ante el colista. Sin embargo, antes del parón navideño vimos como Gai naufragaba en el Bernabeu con el Zaragoza. Un rotundo 6-0 fue su estreno. Fracaso de la hipótesis.
En ocasiones un nuevo técnico supone un cambio de aires. Ya lo hizo Santi Denia revolucionando la alineación del ATM. Algo no muy común cuando se trata de una apuesta continuista, cuando el segundo entrenador releva al primero. Tampoco cuajó Abel tras la marcha de Aguirre. O que se lo digan al madridismo y la sucesión de entrenadores que ha tenido en pocos años.
Quizá todos deban ver más allá. No siempre la solución pasa por cambiar al técnico. La regularidad influye. El otro día leía en la prensa local una columna titulada: Si quiere bajar, cambie al técnico. El autor argumentaba que Alavés, Celta, Levante y Zaragoza habían sustituido al entrenador las dos veces que bajaron a segunda. Además, solo 4 equipos han descendido en lo que va de siglo sin cambiar al técnico.

¿Hasta cuándo el refrán se llevará a los entrenadores? Más que nunca, del dicho al hecho…

Chico y Ortiz ahogan al Barça

Casi le sale bien el planteamiento a Hugo Sánchez. El U.D. Almería pudo dar la campanada anoche en el Camp Nou. Cuanto menos, ha conseguido ser el equipo menos goleado por los pupilos de Guardiola en lo que va de Liga. Un solitario 1-0 colgaba del marcador al final del partido.
Tal hazaña hubiera pasado más por conseguir un 0-0 que cualquier otro resultado, ya que el Almería apenas inquietó la portería de Valdés. Con tal organización defensiva y concentración, los de Hugo Sánchez se olvidaron de atacar y apenas pudieron aprovechar siquiera la rapidez desbordante de Crusat. Es un tipo de partidos que no gusta a los grandes. Los jugadores se quejan, se incomodan y se cansan más. Sin embargo, creo que no se puede reprochar este planteamiento a los equipos más modestos. A priori, tienen el cartel de perdedores en el Camp Nou y desde la temporada anterior, es noticia quien no vuelve con un saco de goles. En cuanto a calidad, hay un escalón grande y la fluidez del juego es muy diferente. Pocas alternativas les queda a estos clubes de la parte media-baja para hacer frente a estos partidos.
Pero el Almería no forzó una línea de cinco, incluso seis defensores. Su principal tarea pasó por ahogar a Xavi e Iniesta y para ello, Chico y Ortiz se convirtieron en su sombra. Renunciaron a su juego para tapar el del Barça, pero lo consiguieron. “Es agobiante, porque no sabes donde ponerte. No me había encontrado nunca con un
marcaje tan férreo. Era obsesivo… me perseguía hasta en los córners”, dijo Xavi de su sombra. Igual le ocurrió a Iniesta: “Me sabe mal por Ortiz, que vino a jugar y casi no lo ha podido hacer. Son dos jugadores que se han dedicado a perseguirnos. Ha sido un partido diferente”.
Los bajitos de la Masía no encontraron su juego y de ahí que los culés sufrieran hasta el pitido final. En otro partido, hubiera peligrado más ese posible 1-1 final, pero el Almería, como hemos dicho, no inquietó a Valdés. Por eso estuvo cerca ese 0-0. Aunque el Barça cuenta con suficiente calidad como para buscar otro camino al gol, el Almería casi le ha encontrado su talón de Aquiles. Y ahora, nos preguntamos si esta nueva vía abre esperanzas a otros equipos cuando visiten el Camp Nou. A falta de otra emoción en esta Liga, hay que estar atentos a todo…
Imagen de El Mundo Deportivo