La táctica, al servicio del fútbol

Pep Guardiola es un entrenador bastante táctico. Esto lo sabe todo el mundo. Aun con escasa experiencia, el de Santpedor posee grandes conocimientos tácticos, que se combinan con una gran plantilla para ofrecernos auténticas lecciones de fútbol.

El año pasado, el Barça vivió exclusivamente del 4-3-3 que tan buenos frutos había dado con Rijkaard. La arrolladora posesión de balón y el estado de forma de sus jugadores propició el mejor año de la historia culé sin que los adversarios encontraran oposición.

Este año, Guardiola ha sorprendido variando el sistema táctico. Varios equipos pusieron entre las cuerdas al Barça. Basta recordar el partido contra el Almería. Guardiola siempre ha tenido un as en la manga: mover a Messi (que se lo pregunten al Madrid), adelantar a Maxwell o Alves, incluso retrasar a Touré, como en la final de Mestalla.

Pero también hemos podido ver una modificación. Este año ha variado con un 4-2-3-1. La táctica, al servicio del fútbol. Las características de los jugadores barcelonistas se adaptan perfectamente a este sistema. El centro del campo gana más peso, queda abierta la profundidad de banda, y el punta -Messi- tiene más libertad de movimientos.

Con la salida y entrada de jugadores a escena, Guardiola ha ido montando este puzzle con resultados óptimos. Como aficionada al fútbol, me encantaría ver el sistema que podría crear Pep con Villa en acción y con la posible llegada de Cesc.

Falta construir en la Costa del Sol

No corren buenos tiempos en la Costa del Sol. Las construcciones no están en su mejor momento. No hay previsión. No hay vista. Pocos expertos. Quizá no se invierte, o se hace, pero no bien.

Atrás quedó la época de Sandro -no confundir con Sando-, Movilla, De los Santos. O más reciente con Hidalgo, Carpintero o Lolo. En el Málaga faltan jugadores que organicen y construyan juego. Vino Miguel Ángel, pero segundas partes nunca fueron buenas. Enmienda que corrobora este año el también malagueño Juanito. Líder en el vestuario; ausente en el verde.

Hoy, ante el Sevilla, Apoño causó baja. El equipo quedaba casi huérfano de creatividad. Benachour podría haberlo sustituido, pero el tunecino no ha disfrutado de ningún minuto. Juanito junto a Toribio han destruido, porque construir, poco. Al joven Toribio se le vislumbran ciertas aptitudes. No sorprende teniendo en cuenta que proviene del filial del Barça. Su perfil no es creador, pero es un destructor con cierta visión de juego. Salvando las distancias, quizá del corte -que no altura- de Sergio Busquets.

Sin construir, el Málaga no tiene juego. Al no tener juego, no hay ocasiones. Por no haber, hoy ni hubo tiros a puerta, a excepción del gol de Caicedo, que podría considerarse más un rechace. Tampoco brilló el juego del Sevilla, pero indudablemente, tiene más dinamita que el Málaga. Dos remates le bastaron. Incluso copiaron el gol del empate: rechace tras mala recepción del portero y gol sobre la línea.

La Costa del Sol tiene una tarea pendiente: las construcciones.

¿Quién lleva la batuta del Real Madrid?

El recordatorio de Fernando Redondo ha generado algunos debates en torno al centro del campo del Real Madrid. Creo que podemos partir de la siguiente afirmación: desde Redondo a la actualidad, solo se salvaba Makelele.

Ahora resulta evidente que la medular ha dado un salto cualitativo. También cuantitativo, o quizá sea esa la percepción al compararlo con el Barcelona, por ejemplo, con esa plantilla “cortita”,  que desearía tener 3 Xavis más. ¿Alguien querría en el Madrid 3 Xabi Alonso más? No estoy tan segura.

He visto pasar a Celades, Conceiçao, Geremi, Cambiasso, Gravessen, Pablo García, Emerson… Luego llegaron Gago y Diarrá, que están, pero quizá sobran las palabras. Puede que sea una tontería hablar de los que ya no están. Pero recuerdo que Diarrá completa las convocatorias mientras Sneijder juega en el Inter. Hay que completar con el mal reconvertido Van der Vaart, Lass, Xabi Alonso, Granero y Guti. ¿Superpoblación?

Pellegrini ha demostrado que le cuesta dar con la tecla. Tan fácil como la segunda mitad ante el Sevilla. Le costó. Las características de los jugadores deben crear el sistema y puede que el chileno no las vea evidentes, porque sistema no existe. Y eso ocurre ahora, cuando destacan centrocampistas de calidad. Podemos hablar también del hándicap Kaká, que de momento ha estado más mal que bien, pero 60 millones no pueden sentarse en el banquillo. Un segundo punta, retrasado, que resta creación en el centro del campo. Otro sistema. No funciona el 4-3-3 en este Madrid mientras haya que alinear por decreto.

Mi opción pasa por un 4-2-3-1. Xabi Alonso con Lass. Línea de tres para Granero, Van der Vaart y Ronaldo; con Higuaín en punta.

Hasta que demuestre lo contrario, la pubalgia le hace al brasileño merecerse el banquillo. Con Xabi Alonso no me queda otra opción, pero sigo pensando que juega mejor en la selección y es un fichaje “capricho”, pues ya estaba Sneijder.

¿Cuál sería vuestro centro del campo del R. Madrid?

Táctica: asignatura pendiente

Un equipo no se construye a golpe de talonario, exclusivamente. Si no, que se lo pregunten a los modestos. No voy a hablar del Real Madrid, rey en estas conversaciones, sino de la importancia de la táctica para esa mayoría de equipos que no dispone de un jugador fuera de serie que les solucione un partido, véase Messi, CR9, Torres, Drogbá, Pato…
La táctica es tarea del entrenador, que para llegar donde está ha debido estudiar lo suyo. Algunos con más empeño y resultado que otros. Afortunadamente, no todos los técnicos son Maradona, que parece disponer de los 11 que mejor en gracia le caen, en ese momento, para ponerlos a jugar como si fuera el patio de un colegio. La táctica es la esencia del fútbol moderno, lo que diferencia unos entrenadores de otros, unos equipos de otros. No es casualidad que el Barça haya vivido sus mejores tiempos con dos técnicos obsesionados con la táctica: Cruyff y su discípulo Guardiola.
Pero, bajando al mundo mortal, los equipos que luchan cada fin de semana por una necesitadísima victoria, tienen, normalmente en la táctica una asignatura pendiente. Como ejemplo, el Málaga. En su último periodo de Segunda División, con López Muñiz en el banquillo, el equipo tiró de estrategia, táctica y técnica para salvar muchos partidos. Según las circunstancias, el equipo se adaptaba tácticamente en el campo. En la mayoría de veces, con resultados óptimos. Se dejaba una defensa de tres, extremos en los laterales y más circulación de balón.
En este segundo año en Primera, de nuevo con el mismo entrenador, han transcurrido 7 pésimas jornadas de Liga hasta que el míster se decidiera a efectuar cambios tácticos. El aburridísimo 4-4-2 no daba frutos por ningún sitio. Considero que es el perfil de los jugadores el que marca la táctica a jugar. Ante el Zaragoza, en Copa, se vio un atisbo de cambio, que tuvo continuidad en el partido contra el Valencia. Un 3-3-3-1 arriesgado, novedoso, sorprendente para el Valencia, al que le costó la vida misma entrar en el partido y que sólo pudo romper al final. Un medio destructivo se coloca entre los centrales, dejando a los laterales subir por la banda. Y un mediapunta con toque y visión de juego, se coloca de segundo punta.
Ayer, en el Heliodoro Rodríguez López, salieron de inicio con un 4-3-3. No se obtuvo efectividad resultadista, pero el cambio se aprecia. A ver si aprendemos a ver que hay vida después del 4-4-2.